
Cuando estaba pequeña, muy pequeña ;la mayor parte de las personas que llegaban a mi casa pensaban que era autista, dicen que me escondía bajo las mesas y camas de la casa con un cuaderno y algunos lápices a dibujar cuanto pasaba delante de mis ojos, de mi voz nadie sabía, querían llevarme a ver a un doctor que la encontrara por allá en las profundidades de mis sueños...
Supongo que cuando pensaban que mi mente fallaba era porque estaba viajando, lejos de la tierra conocida, lejos de mi casa, de mi techo, de mi Serena.
Y aunque mi mente es débil en recuerdos de tanta data, tengo presente siempre mis ganas de conocer lugares nuevos, extraños a mis ojos, pues siempre me llamó la atención esa posibilidad de llegar a un lugar donde nadie me conociera, y poder jugar a ser "otra".
¿A quién en su sano juicio podría no gustarle la idea del viaje?, los grandes héroes surgieron de grandes viajes, pero grandes viajes requieren grandes desarraigos, grandes y profundos...
Permitirse de alguna manera reconocer estas ansías es reconocer en parte la necesidad primera del hombre de sentirse libre...
Conocer,reconocer,ver nuevas caras, respirar otros aires, caminar otras tierras, beber otras aguas, o es que es la misma dividida por tratados que no entiende la sed y el hambre?.
Viajar... que tremenda palabra... nunca he calmado esa viajera que ansía sentir la libertad en su espalda, simbolizada en una mochila que cargue mis pocas cosas...no necesito nada más que esa mochila, que me abrigue, que me pese...
Que tristeza pensar que la moneda de cambio ya no es la confianza, sino el dinero ese que ensucia todo, ese que lo dificulta y pone precio a la sonrisa de las personas.
Aún no realizó el viaje de mi vida...ese que he soñado desde pequeña, pero no pierdo las esperanzas de que algún día lo emprenderé, cuando logré desprenderme, cuando logré abrir las alas, esas que pesan tanto después de estacionar muchos años en el mismo lugar, pero sé que lo haré...sé que esos sueños que tenía bajo las camas y las mesas de pequeña eran sólo la planificación del viaje que este ser comenzará...
Ya llegaré a mi morada esa que estará clara cuando regrese de ese viaje...antes no.
No quiero una casa propia antes de eso, no quiero una vida propia antes de eso...pues antes quiero conocer la extensidad de ese sueño que perdí cuando era una niña...cuando dejé la luz apagada y no recordé hasta hoy lo que soñaba.
Quiero viajar...sé que nací para ello.
Creo que cuando viajamos, perdemos peso, pero a la vez ganamos sabiduría. Adquirimos la mejor experiencia ante la vida que son las ganas de vivir y el saber sobrevivir en ella, sabemos utilizar la balanza para las experiencias futuras, las cosas irrelevantes dejan de angustiarnos y sabemos cualés son las imprescindibles...miramos el mundo con otros ojos, lavamos y cerramos heridas, plantamos semillas de nuestro carácter, y dejamos de ser para estar en los otros...
Que fascinación y eso lo he podido saber simplemente con las ganas de viajar que me acompañan desde el vientre...será que mi madre quería viajar cuando me tuvó?...
Lo demás se los contaré cuando vuelva de mi viaje....
Los espero en la esquina de lo desconocido...!!!