jueves, 8 de enero de 2009

A ciegas.


Extraña forma de encontrar respuestas, caminar a tientas, tocando rostros ajenos que no me miran, voces silenciadas por el hastío que cargan, miradas iriaticas, perdidas inexistentes, fuego cruzado de corazones sin coraza, luces parpadeantes que confunden el camino.


Vacíos que persiguen mi existencia, la de otros, de todos.


Cansada de beber aire contaminado, de sonreír falsamente, de querer huir, de huir....de transitar sola, y casi muerta.


Cansancio que me dice que estoy viva, que existo, que respiro, que me asfixio, y vago por esta ruta anexa que no significa nada, que no me lleva a nada.


En la hora de todos, de nadie, en la hora del sueño mortal, del incendio constante, del letargo eterno, no veo luz, no veo...mis ojos los he perdido, mis brazos no se mueven, mi boca se ha secado, mis lágrimas no existen.


Sangre que es agua y no palpitación ferviente de un ser, no es nada...soy yo perdida y a la deriva...

1 comentario:

Anuskirrum dijo...

Escribes bonito Adriana, y profundamente emotivo. A la deriva como cuentas, cuando la nada pretende hacerse con nosotros y la lucha por la razón se torna dura.

Las emociones descubren en nosotros ese ser en camino, en búsqueda constante, quizás del fuego, o del agua, quien sabe, del elemento que coordine nuestra existencia para darle paz.

Te leo, y te sigo. Siempre bellas tus palabras.