Hemos crecido al borde de nosotros mismos, allegados al recuerdo de los buenos tiempos vividos en esta casa, en nuestro hogar, tiempos que no nos pertenecían, pero que aún así nos invitaban como rezagados de un vientre a saborear los últimos alientos de felicidad que la ola de crecimiento le dejaba a nuestros viejos, esos tan cansados que vemos hoy...
Cometidos, marginales, sin embargo aún no estamos solos yo te llevó de mi mano y siento la tuya en mi espalda...hermano cuidame en tus sueños, ahí dónde los puentes los levantas con tus ojos, esos puentes que nos dejan abrazarnos y encontrarnos en aquél minuto dolorido...
Yo te lamó las heridas que llevas y anheló que sanes con mi sangre... no bajes esos puños luchadores, te conozco de otras vidas y se que puedes vencer en la lucha que elijas.
Los relojes no son regalo útil, no te sientas presionado por esta máquina que rehuye lo importante, revisa tu memoria y encuentra ese sueño que no te atreviste a terminar...
Existe ese planeta hermano, ese dónde tú sueñas y no pierdes ni ganas pues no estás en una carrera, sólo brindas una idea y la ejecutas sin miedo al fracaso... un planeta que fue pensado para hombres como tú limpios y honestos...
No sufras mi tierno niño, yo te siento con miedos y quiero cubrirlos...te acompañaré hasta el final que tú me pidas...no temas, estaré contigo.!!
Te amo
1 comentario:
Adriana, has hecho una bella declaración de amor fraternal. Que bonito poder compartir recuerdos de niños en la casa familiar. Quedan lejos pero para toda la vida.
Cualquier hermano sería feliz de tenerte cerca. Como vivimos amamos, y tú procuras la mayor calidad para tus seres queridos.
La protección que le brindas le dará seguridad para muchas cosas buenas en la vida.
No cambies.
Un abrazo fuerte
Ana
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